Ir al contenido principal

El Autoconocimiento en Hombres

 

"El hombre es un ser que solo se realizará y solo será él mismo,
en la sociedad revolucionaria".
                                                                                                      Karl Marx.


 Hace mucho tiempo reconocí en mí una enorme curiosidad por comprender cómo llegó a surgir una barrera o una diferencia entre Hombres y Mujeres; y no hablo desde el punto de vista físico, no hablo desde una ideología ni desde el condicionamiento social, no hablo para victimizar ni empoderar. Hablo desde lo que creo: en nuestra característica humana, desde la cual somos iguales. 

 Exactamente iguales.

 Tanto Hombres como Mujeres experimentamos alegría, enfado, tristeza, miedo, incertidumbre. Hombres y Mujeres sentimos dolor, hambre, cansancio, entusiasmo; todos somos autoexigentes, algunos como fuente de motivación y otros como mecanismo de auto-castigo masoquista. Ninguno quiere experimentar una pérdida o el rechazo, ambos soñamos con crecer, con sentir amor y tranquilidad. A todos se nos cae una lágrima, por distintas razones seguro. A todos nos catalogan: o bien por ser Mujer o por ser Hombre; o porque siendo mujer me gustaría ser o parecer Hombre, o viceversa.
 Todos criticamos y opinamos, aunque algunos guardemos los pensamientos en nuestra mente y otros escojamos compartirlos.

 Esta curiosidad innata me ha llevado a observar y escuchar, a hombres y mujeres, acerca del origen del silencio masculino, que si pongo atención genuina, de silencioso: poco. 

 ¿Cómo hemos ido construyendo el concepto de "Hombre"? ¿Qué experiencias, mensajes e influencias han ido condicionando las actitudes, sentimientos, valores y comportamientos? ¿De dónde vienen los conceptos que limitan nuestro actuar y nuestro juicio?.
 Porque, volviendo al inicio, si realmente confío en nuestra característica humana-igualitaria, ¿No es curioso que siendo iguales reaccionemos y actuemos de manera tan diferente a nivel emocional?.

 Un ejemplo de toma de conciencia:

 ¿Cuántas veces has escuchado a tu padre o a tu abuelo decir alguna de las siguientes frases:

 - Tengo miedo.

- Hoy estoy raro, no tuve un buen día y quiero que me contengas, que me agarres fuerte, que me digas que todo va a estar bien.

- No puedo. 

- Estoy confundido, no sé que quiero hacer realmente o qué decisión tomar.

- Esto me entristece; me siento roto, quebrado. Hoy estoy triste.

- ¿Me ayudas con esto que no sé hacerlo? - Quiero que me ayudes, porque en este momento siento que solo no puedo.

- No me gusta la vida que tengo. No me gusta cómo llevo mi vida.

- Me equivoqué y no quiero ocultarte mi error. Lo siento.

- Me siento apartado o rechazado; siento que mis opiniones no valen.

- Me gustaría que tuvieras conmigo los mismos detalles que yo tengo hacia ti o hacia otros.

- ¿Te puedo abrazar?.

- No quería casarme, pero debí hacerlo. Treinta años después, no soy feliz.

- Necesito que me escuches y siento que no lo haces.

- No quiero o no necesito tu opinión, me gustaría que solo me escuches o valides lo que pienso o hago.

 ¿Cuántas veces has visto llorar a tu padre? Sin prisas, disimulo o las disculpas por emocionarse.

 Vuelve a leer las preguntas, tomate unos segundos, hazlo detenidamente; busca tantos recuerdos como puedas y respondete a ti mismo/a.
 Luego, traslada estas preguntas a tus hermanos, tíos, amigos y/o pareja. 

 Y, ahora, si te pregunto cuántas veces lo has visto o escuchado en una mujer, ¿cambia algo?. 


 Ya. Me parecía.


 Nos regimos por condicionamientos internos y externos. Los condicionamientos externos son los sucesos que ocurren en nuestra vida sin la posibilidad de elegirlos o cambiarlos: una pérdida, un desamor, una enfermedad. Los internos, en cambio, son aquellos que yo mismo me impongo, por una creencia introyectada o por la tramposa "comodidad social". 

 Aunque exista un marcado condicionamiento social, elijo creer que somos responsables de arrastrar este silencio. Somos responsables por no pedir ayuda, por no querer o no saber cómo. Somos responsables de las decisiones que tomamos, por lo que ello signifique o por no saber verbalizar lo que necesitamos, en el momento adecuado. Somos responsables de mantener o cambiar el rumbo de nuestra vida, en función de lo que deseamos o de aquello a lo que aspiramos, suponga lo que suponga. 
 Somos responsables cuándo decidimos hablar o callar; ya no es razón suficiente el no saber cómo hacerlo o el hecho de dejar de hacerlo. 

 El Autoconocimiento en Hombres es una herramienta de trabajo personal para tener una mayor sinceridad, primero con uno mismo, para luego ser sincero con los demás. Una herramienta para no quedarnos en la superficie de los tópicos y estereotipos, que eternizan la enajenación e impiden un encuentro más auténtico entre nosotros.

 El trabajo personal es lo que promueve y nos acerca al inicio de este articulo: la igualdad.  


 Gracias por leerme. Con amor, 


 Lucila.

Comentarios